La revolución de los vampiros: tres films que te van a volar la peluca
Afilá las estacas y comprá ajó al por mayor porqué estos films se las traen. Empezamos:
En octubre
de 2024 se estrenó "El Misterio de Salem´s Lot", una película basada en la novela
de genio del terror Stephen King, que conjuga terror y misterio en plena década
de los '70. La brillante idea de dejarla estacionada en esa época ayuda a crear
el clima de encierro, al no haber redes sociales ni Smart phones para conectar
al pequeño pueblo de Jerusalem's Lot con el resto de la sociedad. El protagonista, Ben Mears, un escritor que
tuvo algún breve éxito en el pasado regresa a su pueblo natal a tratar de exorcizar
sus fantasmas y tal vez recuperar su inspiración, pero con él llega un mal
antiquísimo. Muy buen inicio, acción y julepe cuando aparecen los chupasangres.
Como
crítica, podemos decir que sus dos horas no alcanzan para sintetizar la obra de
King, ya que, en la misma, el desarrollo de los personajes nos permite entender
el por qué el mal elije este pintoresco pueblo para instalarse; algo que el
autor refleja muy bien con una frase “El pueblo sabía de oscuridades.
Conocía la oscuridad que desciende sobre la tierra cuando la rotación la oculta
del sol, y sabía de la oscuridad del alma humana”. El mal no llega porque si, se acerca a todo
aquello que le es propicio; y el pueblo lo era, estaba podrido.
Pegadita a la navidad y cayéndose del 2024 se estrenó "Nosferatu", remake del clásico alemán de 1922 de terror gótico, que nos trae al conde Orlock, un ente devorador de sangre que se adentra a la nueva Alemania atraído por una joven enigmática. Lo novedoso de esta obra que la despega de su antecesora, es el protagonismo de la heroína femenina, interpretada por Lily-Rose Depp, que si te suena el apellido es porque papá Johnny le ha heredado su ADN. En torno a ella es que se desarrolla la trama asfixiante de intriga y sacrificio. Una especial mención a la interpretación de Bill Skarsgård en el papel del temido conde ya que logra despegarse de su otro “Monstruo” taquillero, el payaso Pennywise de la terrorífica IT.
Como dato
de color, Nosferatu de Friedrich Wilhelm Murnau, es una versión “libre”, por
así decirlo, del Drácula de la novela de Bram Stoker, ya que el director no
logró los derechos para llevarla al cine. Los descendiente de Stoker al ver la
película, accionaron y destruyeron casi todas las copias, pero, por suerte, se
ha podido preservar una de ellas que es la que podemos apreciar hoy en día.
Trailer de Nosferatu
Por último
y como cereza del postre, tenemos la genial Sinners (Pecadores), que todavía se
puede disfrutar en cines. En este film, ambientado en los años 30 donde rige plenamente
la ley seca y la segregación racial, nos encontramos con Smoke y Stack,
dos gemelos gángsters veteranos de guerra, interpretados magistralmente por
Michael B. Jordan que, después de haber servido bajo Al Capone en Chicago,
regresan para establecer un nuevo bar en Mississippi.
Sammie "Preacher Boy" Moore, (un ignoto Miles
Canton) primo de los gemelos, posee un talento sin igual para cantar,
convirtiéndose en la atracción principal del evento. Sin embargo, el arte de
Sammie tiene un alto costo. Durante la fiesta, su música convoca a una oscura
fuerza maligna, revelando a nuestros tan ansiados vampiros que transforman la
segunda parte de la película en un torbellino de acción con una secuencia
musical IM-PRE-SIO-NAN-TE.
“Sinners” es una de esas joyitas que te atrapan desde el
primer minuto y no te sueltan. El guion está perfectamente construido por su
director Ryan Coogler, conocido por su trabajo en "Creed" y
"Black Panther", con giros que sorprenden sin forzar la trama, y unos
diálogos que te mantienen conectado emocionalmente con todos los personajes.

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